La capnografía muestra las concentraciones de CO2 en el aire inspirado e espirado en función del tiempo. La concentración de CO2 al final de la espiración (end tidal), es la más cercana a la plasmática. Además de estos datos, la curva de capnografía contiene información que a menudo no se analiza en toda su extensión.

Con la simple observación de la curva de capnografía estableceremos la frecuencia ventilatoria real (tanto del ventilador como del paciente si está con ventilación espontánea). Esto permite detectar rápidamente la desconexión de cualquier elemento del circuito pues en esta circunstancia desaparece la curva. La forma del capnograma es característica: la elevación de la línea de base por encima de cero nos advierte que existe re-inhalación de CO2, aunque si ésta se vuelve repentinamente demasiado alta puede deberse al fallo de la válvula espiratoria (en general, diafragma adherido por la humedad). La disminución de la pendiente del ascenso espiratori0 (sector A-B), se interpreta como una dispersión de la constante de tiempo de los alvéolos, característica de la obstrucción bronquial difusa que deja zonas del pulmón con vaciamiento aéreo más lento.

Finalmente, el CO2 espirado es producto del metabolismo aerobio que es transportado por el sistema circulatorio hacia los alvéolos. Si la producción de CO2 es constante y la ventilación alveolar (volumen minuto) también, el volumen de CO2 espirado depende directamente del flujo pulmonar. El flujo en la arteria pulmonar es igual al gasto cardíaco. Una caída en el ETCO2 (concentración de CO2 al final de la espiración) en las condiciones citadas revela  una caída proporcional del gasto cardiaco. Este es el principio de funcionamiento de los equipos de monitorización del gasto cardiaco no invasivo (NICO).

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